Niños

Control de Esfínteres

El control de esfínteres en niños, normalmente, se da entre los 2 y los 4 años. Sin embargo, cada niño tiene su propio ritmo y es necesario que tanto los educadores como los papás estén preparados para acompañar a los niños en este proceso.

Es importante saber que el Control de esfínteres está mediado por dos procesos (a) el neurológico y el (b) afectivo, en este sentido, el proceso neurológico implica la capacidad muscular de controlar la vejiga, los esfínteres y el reflejo de micción; por otro lado, lo afectivo hace referencia a ciertas tensiones emocionales en la familia o en el colegio que influyen en la falta de control de esfínteres. Generalmente, un ambiente seguro para el niño permite el paso adecuado de pañal a control en baño mientras que un ambiente sin rutinas claras, con tensiones y agresividad puede repercutir en mayores dificultades para el control.

Ahora, vamos a aprender algunas tips para poder enseñarles a nuestros hijos o estudiantes a dejar finalmente el pañal.

RUTINA PASO A PASO

  1. Sentar al niño en la bacinilla con ropa
  2. Sentar al niño en la bacinilla después de quitarle el pañal (poner el pañal dentro de la bacinilla) à Esto puede ayudar a que el niño identifique que la bacinilla es para orinar y depositar las heces.
  3. Llevar al niño varias veces al día a la bacinilla. Repetir “Chichi, popo” (sirve para asociar la palabra con la bacinilla y el estímulo corporal)
  4. Establecer una rutina específica: llevar al niño a la bacinilla después de cada comida y en el intermedio entre comidas.

Si quieres saber más sobre este proceso o necesitas ayuda, no dudes en comunicarte con nosotros

EN ROPA INTERIOR

Después de dos semanas de enseñarle sobre la bacinilla puede probar poniéndole ropa interior y acompañar esto de la estrategia “Rutina Paso a Paso”. Si su chiquito se hace chichi, no lo castigue, llévelo a la bacinilla y dígale “Chichi aquí” y luego, invítelo a limpiar.

ELOGIE LOS AVANCES

Es muy importante RECONOCERLE al niño sus avances, felicítelo, festeje. Y si ocurre un accidente en el proceso, no lo castigue, aliéntelo a seguir intentándolo.

 

CON LIQUIDO Y UN POCO MÁS

Puede en el almuerzo darle al chiquito un poco más de líquido del que usualmente toma y media hora después, llevarlo al baño. Siéntelo y espere a que orine. Si no pasa pronto, permítale caminar unos minutos y vuelva a sentarlo sobre la taza hasta que orine. Si pasados diez minutos no ha sucedido, puede darle algo más de beber (recuerde ser Paciente). Cuando el niño empiece a orinar no haga nada, una vez termine, felicítelo abrácelo y elógielo. Cuando el chiquito entra al baño y durante los primeros 3 minutos va al baño, entonces tendremos ÉXITO.

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